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El divertido mote que Javier Ayuso (El País) le pone a ‘Puchi’ y sus cuates: “Son como ‘Los Otros’ de Amenábar, están muertos y no se han percatado”

Variadita viene la tropa columnista este 20 de enero de 2018. Hay poco, pero para todos los gustos. El repaso comienza en la propuesta del Gobierno que afectaría al salario de los funcionarios, seguimos con las bicicletas de Carmena (que no son precisamente las de Neymar pero le cuestan al madrileño casi tanto como el crack del PSG) y terminamos en Cataluña.

Luis Ventoso aplaude la propuesta del Gobierno de vincular el salario de los funcionarios en función del rendimiento. Sin embargo, cree que el Ejecutivo de Rajoy se arrugará en cuando la izquierda ponga el grito en el cielo:

El problema de la función pública, tal y como está planteada en España, es que opera como un sistema comunista. El funcionario ejemplar -y existen muchos más de los que se cree-, cobra lo mismo que los compañeros que practican el escaqueo sistemático y el cafelito de una hora. No hay premio económico para el más cumplidor, o para el profesional de habilidades excepcionales. Tampoco existe riesgo para el escapista o el profesional displicente. ABC revela hoy que el Gobierno estudia vincular de algún modo el rendimiento de los funcionarios a su salario. Sospecho que no lo veremos: PSOE, Podemos y sindicatos pondrán el grito en el cielo y probablemente el Ejecutivo seudo socialdemócrata de Rajoy se arrugará. El Gobierno ha tenido una excelente idea, pero hará falta cuajo político. Y eso…

Manuel Marín le lanza un consejo a Albert Rivera para que no se haga un Pablo Iglesias y se crea que por el resultado de Cataluña le va a dar el sorpasso a Rajoy:

Rivera deberá aprender de algunos errores porque privar al PP de grupo propio terminará por convertirlo más en víctima de Ciudadanos que del separatismo. Pablo Iglesias creyó fulminar los 140 años de historia del PSOE en unos meses, e infravaloró al contrario con una simple sobredimensión de su ego, creyéndose inmune a los errores y fracasos. La política no es solo una sucesión de golpes efectistas para generar empatía y construir liderazgos. En Andalucía o la Comunidad Valenciana Ciudadanos adquiere vida propia al margen de Rivera, y en Galicia, Castilla-La Mancha o el País Vasco casi no existe. Ser el Macron barcelonés es una opción, pero vivir en una falsa euforia sin calibrar bien la textura de la cachaza de Rajoy ni el efecto pendular de nuestra política le hará calcular mal sus alternativas. Como ahora.

Ramón Pérez-Maura detalla cómo en el Ayuntamiento de Madrid tanto podemitas como socialistas se empeñan en no luchar contra la corrupción:

La falsificación de este documento se hizo pública en ABC el jueves. Y no es que no haya dimitido nadie o se haya dicho que se va a investigar qué ha pasado. Es que la responsable municipal, Sabanés, se ha limitado a decir que todo el procedimiento es correcto. ¿Qué grado de impunidad se cree la señora Sabanés que tiene?  Y casi peor es la reacción de la portavoz socialista, Purificación Causapié, que ante la flagrante falsificación ha dicho que los datos «apuntan más a una chapuza que a una gestión incorrecta». A diferencia de a Sabanés, a Causapié se le ha entendido muy bien. Falsificar un documento del ayuntamiento en un asunto de 10,5 millones de euros no es grave. Pero se convierte en una chapuza si te pillan poniendo la firma de un cargo que no existía. Éste es el nivel de integridad ética de quienes vinieron a dar lecciones y quienes les ayudaron a instalarse en el poder.

Javier Ayuso, en El País, hace una curiosa analogía entre Puigdemont y los protagonistas de una película de Alejandro Amenabar:

Al grupo de los cinco fugados a Bruselas ya se les empieza a conocer como ‘los otros’; como la película de Alejandro Amenabar sobre una familia que estaba muerta y no se había dado cuenta. ¿Cuánto tiempo pueden aguantar allí? ¿Qué pasará cuando se les juzgue en rebeldía y sean condenados? ¿Hasta cuándo contarán con el apoyo de la calle?

Luis Miguel Fuentes, en El Mundo, deja a la altura del betún a Pablo Iglesias:

Podemos / Iglesias se ha equivocado mucho, pero coherentemente. Hizo purgas y pasó del soviet a la gonadocracia. Luego, plantó a Sánchez y olvidó la casta y la transversalidad por los nacionalismos hermanos. No sorprende lo suyo en Cataluña. Afirmar que aquí hay presos políticos lo puso al nivel batasuno, donde a lo mejor ya estaba. Ahora, asegura hacer autocrítica y dice que tienen que volver a tomar la calle. Querrán quitarnos otra vez la braga como en el 68. A mí me parece como si hiciera autocrítica Benny Hill. La gente ya no se traga lo de Iglesias como remedio, como humor ni como calentón.

INFORMA : PERIODISTADIGITAL


enero 20th, 2018 by